



Despues de la visita al dentista he paseado por Kalyandurg, un pueblo muy autentico. Aqui si eres occidental todo el mundo por la calle te mira con cara de sorpresa, pues a parte de Camila, no suelen ver a ningun otro blanco. Rectifico, mas que cara de sorpresa ponen cara de enamorados. De verdad, parece como si se quedaran prendados. Evidentemente eso sube mucho la moral.
He visitado varios templos. En uno de ellos habian unos 20 sadhus u hombres santos. Me han invitado a rezar a Shiva. He seguido todo el rito. Primero me he descalzado y me he lavado brazos, manos, piernas y pies. Al entrar en el templo he tocado la campana. Luego he cogido un poco de pigmento blanco y con tres dedos lo he extendido sobre mi frente. Con las dos manos enfrentadas a la altura de mi pecho he hecho una reverencia a Shiva. Finalmente he acercado algo de humo santo hacia mi cara. El guru me ha invitado a comer pero le he dicho que ya habia comido, pues no queria ‘arriesgarme’ con el picante. He hecho una pequenya donacion y me he ido la mar de contento, pensando en la interesante experiencia que acababa de vivir, de manera totalmente casual.
Despues he visitado un mercado y finalmente he visitado una escuela muy diferente a las que estamos acostumbrados. Las aulas tan solo tenian dos paredes y un techo. Los ninyos se sentaban en el suelo (como es costumbre en todo el pais) y escribian con tiza sobre sus pequenyas pizarras.
Antes de dejar el pueblo, y acompanyado por un monton de ninyos como si del flautista de Hamelin se tratase, he subido a uno de los montes que lo rodean para ver unas vistas estupendas. Todas estas montanyitas le dan al pueblo un cierto aire mistico.
He visitado varios templos. En uno de ellos habian unos 20 sadhus u hombres santos. Me han invitado a rezar a Shiva. He seguido todo el rito. Primero me he descalzado y me he lavado brazos, manos, piernas y pies. Al entrar en el templo he tocado la campana. Luego he cogido un poco de pigmento blanco y con tres dedos lo he extendido sobre mi frente. Con las dos manos enfrentadas a la altura de mi pecho he hecho una reverencia a Shiva. Finalmente he acercado algo de humo santo hacia mi cara. El guru me ha invitado a comer pero le he dicho que ya habia comido, pues no queria ‘arriesgarme’ con el picante. He hecho una pequenya donacion y me he ido la mar de contento, pensando en la interesante experiencia que acababa de vivir, de manera totalmente casual.
Despues he visitado un mercado y finalmente he visitado una escuela muy diferente a las que estamos acostumbrados. Las aulas tan solo tenian dos paredes y un techo. Los ninyos se sentaban en el suelo (como es costumbre en todo el pais) y escribian con tiza sobre sus pequenyas pizarras.
Antes de dejar el pueblo, y acompanyado por un monton de ninyos como si del flautista de Hamelin se tratase, he subido a uno de los montes que lo rodean para ver unas vistas estupendas. Todas estas montanyitas le dan al pueblo un cierto aire mistico.
1 comentario:
Bueno, espero que aproveches, como veo lo estás haciendo, estas minivacaciones entre ONG y ONG...y ala, a disfrutar del éxito del palmito mediterráneo que vas paseando por ahi...jajaja. Fernando
Publicar un comentario