En Kolakuntla, como en toda la India, no existe el concepto de INTIMIDAD. Aqui estar solo es considerado algo malo. La gente no entiende porque viajo solo o por que vivo solo en la casa que me ha cedido Prakash. Por eso, con toda la buena intencion e inocencia del mundo, invaden mi intimidad, a lo que yo ya me he acostumbrado. Ya me parece normal despertarme de dormir la siesta y encontrarme a dos chicos de pie observandome, o que entre la vecina sin llamar para ofrecerme comida o, como hoy, que un chico desconocido (que ha resultado ser pariente de no se quien) me siga desde la escuela y entre, sin preguntar, en mi portal. Todos quieren ayudar o tienen curiosidad, no puedo culparles. Ademas estas situaciones me resultan graciosas, por lo surrealistas que son.
lunes, 26 de marzo de 2007
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